Villa Lugano, nombre elegido por quien fuera su fundador, don José Ferdinando Francisco Soldati (1864-1913) rememora su lugar de nacimiento en Suiza y de esta manera, sin importar el paso del tiempo, nos deja este mensaje indeleble: no olvidemos de donde venimos.
Se ha dicho que la elección de este nombre de fantasía pertenece a una segunda generación de nacimientos de los barrios porteños y que en la primera generación de éstos se utilizaba el nombre de las parroquias (1), sin ir mas lejos claro ejemplo lo da éste territorio, que antiguamente formaba parte del municipio de San José de Flores, con el que se integró en 1887 a la Capital Federal.
La capitalización de la ciudad, la construcción del puerto, el desarrollo de los sistemas mecánicos de transporte y, por sobre todas las cosas, ese importantísimo capital humano que significó la masiva población inmigrante llegada en el transcurso de 1881 y 1914 caracteriza el desarrollo del país y al surgimiento del barrio de Villa Lugano.
Para el caso del barrio hay que destacar tres momentos claves de su ocupación siendo el primero en 1880 donde la Sociedad de Tierras General Pobladora consiguió realizar el primer loteo del que surgió un poblado estable: Villa Riachuelo. El segundo momento se presenta en 1902 con el traslado de los Mataderos Municipales de Parque Patricios a Liniers. El tercer jalón hacia la construcción del barrio está dado precisamente en el mes de octubre de 1908 por la inauguración de la Estación Lugano del Ferrocarril Compañía General (luego llamado Belgrano) junto con loteos en los alrededores de la vía férrea.
Para Lugano estos factores son de vital importancia, sólo ese progreso permite conquistar a una “Villa Heroica”, como era denominada la chacra que adquirió Soldati ubicada en las inmediaciones de las calles Murguiondo y Av. de la Riestra que perteneció a la sucesión Cazenave (2). Estos territorios dominados por la naturaleza, que hasta hace pocas décadas se inundaban frecuentemente por los desbordes del río Matanzas (que en esa sección de su recorrido toma el nombre de Riachuelo) constituían una zona de caza y pesca, con bañados, terrenos altos, lomas y una vegetación que quizás aplacaba la sensación de soledad que podrían generar aquellos lugares tan solo al cuidado divino.
El 18 de octubre de 1908, el terrateniente don José Soldati decide dividir su Villa Heroica y, en las manzanas limitadas por las calles Unanué, Murguiondo, Tellier (hoy Lisandro de la Torre) y Somellera, hacer un loteo y bautizando el barrio se incorpora a la nomenclatura urbana. “Compren (…) edifiquen (…) no crean en la crisis (…)”, eran algunos de los pregones de este pionero que fomentaba esa proyección que se transcribe en la “casa propia” implicando el arraigo, la conformación familiar que llevará a dos de los pilares fundamentales de un barrio: el territorio y el sentimiento, representado por la infancia, la vida cotidiana en un espacio definido.
La plazoleta de la estación del ferrocarril sirvió de plataforma para los primeros que invirtieron en el barrio. El remate se realizó dos días después de la fundación y fue su fundador quien con el objetivo de poblar rápidamente impulsó una serie de préstamos, también realizó una serie de descuentos destinados específicamente a los obreros y empleados del ferrocarril de hasta un 10%. Construido este andén de sueños comenzó el verdadero desarrollo del barrio, ya que es la gente que pone en juego prácticas comunitarias la que desarrolla en primer lugar un sentido de pertenencia conducente a uno de los valores fundamentales de cualquier sociedad que son los lazos de solidaridad. Justamente esta es otra característica de la segunda generación de barrios porteños que esbozó Mario Sabugo, “…es habitual que el barrio surja primero como territorio y que se desarrolle luego como institución”. Por esto y por muchos de los grandes servicios a su comunidad que brindaron gente comprometida con su entorno florecieron en las primeras décadas del siglo XX las asociaciones vecinales, las sociedades obreras, las sociedades de fomento, los centros de salud, las escuelas, los clubes, las bibliotecas populares, las agrupaciones religiosas y tantas otras actividades que permitieron el desarrollo del barrio mas allá de lo territorial.
La estación fue edificada por cuenta de Soldati, don Felipe Páez había adquirido cinco lotes a $200 antes de ser inaugurado el lugar, éstos ubicados en los terrenos que luego serían Murguiondo y Larrazabal. La primera compra de un lote en remate la efectuó don Bautista Manzini, pagadero en 80 mensualidades habiendo recibido también una medalla de oro (2). Así se fueron dando las primeras ocupaciones, como los hermosos chalets de Soldati donde funcionaron una escuela y la Comisaría Nº 48. Después el fundador retornó a su patria en 1909. El 23 de marzo de 1910 Lugano atrajo gran número de personas por la instalación del primer aeródromo o “Campo de volación” como se lo denominaba por aquellos tiempos. Poblada de aviadores y de reiterados accidentes, daban otra característica al barrio a través de un singular reciclaje: “(…) recorriendo las casas pobres que rodean el campo de aviación he visto glorietas, gallineros, pesebres y aleros construidos con restos de aeroplanos muertos a porrazos” (3). Anécdotas como aquella, la caída del avión de Parravicini en una peluquería de Villa Lugano junto a las hazañas de otras personalidades de la aviación con reconocimiento internacional forman parte de la historia de ésta República de la aviación poseedora del primer aeródromo de la Argentina. Este estuvo instalado en lo que fuera parte de una quinta de la familia Rivadavia y después de los hermanos Fiorito limitando por las calles Chilavert, Murguiondo, madariaga y la ex Tellier. El vuelo inaugural fue realizado por el Ingeniero y aviador francés Emilio E. Aubrum, piloteando un monoplano “Blériot”, siete días más tarde efectuó en Lugano el primer vuelo nocturno en la historia de la aviación del mundo.
Tras esta pequeña reseña cabe destacar otra faceta del desarrollo del barrio, la cual está vinculada al milagro económico por las extraordinarias valorizaciones de los terrenos en lo sucesivo. La existencia de gran cantidad de espacios vacíos propició la construcción de edificios públicos y urbanizaciones, tanto del Estado como de otras entidades: Parque Indoamericano (segundo espacio público verde de la ciudad), Barrio del Hogar Obrero levantado en la década del 1940 por la cooperativa homónima; Barrio Piedrabuena obra del primer gobierno peronista; construcción del Autódromo Municipal inaugurado en 1952; Hospital Nacional de Vías Respiratorias que quedó sin terminar (“elefante blanco”) y en 1948 la fundación Eva Perón levantó un grupo de viviendas ubicadas sobre la calle Larraya y Strangford (hoy Batlle y Ordoñez) para dar locación a familias alojadas en Hogares de Tránsito. La construcción de monobloques, el Barrio Escalada inaugurado a fines de los años 1960, la entrega de los departamentos del Barrio General Savio conocido como Lugano I y II (“el Barrio del año 2000”), la terminación de los Barrios Copello y Samoré a mediados de los años 1980 y ocupaciones sin planificación desde los años 1940 hasta hoy: Villa 20, Villa 15 (Ciudad Oculta), Villa 19 o INTA, Villa 17. Espacios con una densidad poblacional cada ves más alta, conforman al barrio y les imprime el rasgo fundamental para la mirada de los otros. Si bien el sur por su historia y según los testimonios de sus habitantes es vivido como un sitio postergado por todos los gobiernos, son múltiples las actividades que ayudan a describir el barrio ya que fue objeto de intervenciones que lo conformaron como el área industrial metropolitana destacándose las fábricas químicas, metalúrgicas, Pirelli, Camea, Aciel, Textil Lugano, Lagorio, Transfarmaco, etc.
Como hemos afirmado el desarrollo del barrio pertenece a los hombres y mujeres, algunos reconocidos como el Pbro. Mario Fabián Alsina (el cura gaucho), la Madre Superiora Mercedes del Carmen Pacheco, Vicente De Simone y una gran lista de la que nos sentimos deudores pero que desde esta publicación nos esforzaremos para saldarla y así brindar homenaje a cada uno de los habitantes del barrio de Villa Lugano; si se quiere actores sociales que nos dan algo en que creer.
Lugano a través de la Historia
A todo aquel que pretenda atravesar por la historia de Villa Lugano le surgirá como uno de los interrogantes: hasta dónde se pueden trazar los límites del barrio sabiendo la cantidad de espacios diversos que a su vez alberga. Esta diversidad, ya mencionada en el primer artículo, de espacios vacíos que fueron ocupándose con el transcurso de los años, le confieren al barrio una de sus notables características, populoso como pocos, como lo indica el siguiente cuadro:
Total habitantes: 114.253
-Varones: 54.548
-Mujeres: 59.705
FUENTE: Direc. Gral. de Estadísticas y Censo Inf. de Resultados N°163 - Bs As, 06/01/2005
No obstante esta gran cantidad de habitantes resulta ser en su posicionamiento geográfico particularmente heterogénea. Según este modo de ver el barrio, es lo que marca una impronta en comparación a otros barrios porteños más céntricos y urbanizados con sus propias problemáticas de infraestructura.
En este mismo barrio convergen zonas residenciales de amplias casas bajas con jardines, monoblocks, complejos habitacionales conocidos como las torres de Lugano I y II y Piedrabuena, ocupaciones sin planificación representadas por las villas de emergencia, y extensos espacios verdes aprovechados para esparcimiento algunos, como reservorios de basura otros, y el resto sin usufructo específico. Esta característica se condice con el imaginario social que estigmatiza el barrio como humilde y sencillo. A esto sumémosle la mirada de los otros, esos vecinos porteños que viven en otros barrios de la ciudad, quienes parecieran indiferentes respecto al posible saneamiento del Riachuelo, pudiera ser por descreimiento a las anunciados proyectos políticos de los últimos años, no obstante, incide en su apreciación el hecho de vivir relativamente lejos del abandonado río respecto a los luganenses; la sensación de abandono de uno de los parques de entretenimiento más emblemáticos de Sudamérica -el segundo más grande de la ciudad-; su linde con provincia; la escasa modernización edilicia; el provecho para quienes transitan la autopista Dellepiane tan contrastante con la fragmentación y el aislamiento de los vecinos tras el paulatino asentamiento de las villas.
Cuando tratamos de definir el barrio entran en colisión los espacios urbanos cuantificables (avenidas, calles, etc.) con los espacios simbólicos que surgen de recorrerlo, reconocerlo y apropiarse como partes integrantes de un todo que es nuestro Lugano.
Como vecinos nuestra función es legitimar al barrio a partir de sus atributos únicos que lo caracterizan, como ser la aparente marginalidad de pertenecer a la zona sur de la ciudad. Todos los atributos del barrio que en el imaginario porteño podrían resultar efímeros son constitutivos de la identidad barrial, innegable para cualquier actor social.
Tal vez así lo pensaron quienes diseñaron para cada barrio su escudo y este nos sirve para representar sus principales referentes.
En el escudo de lugano se encuentran diversos elementos donde se puede visualizar el primer aeródromo de la Argentina, que atañe a los comienzos de la villa que en ese entonces vislumbraba un crecimiento modesto, muestra de ello fue la precariedad con la que se instaló este campo de volación -que de todos modos llegó a tener ocho hangares y una tribuna de dos cuadras de largo para el público- dejo de funcionar hacia 1934. Como luganenses debemos revalorizar este referente histórico teniendo en cuenta que merece especial consideración que su fecha de creación coincide con el año del centenario de la Revolución de Mayo.
Otro de los elementos que integran el escudo del barrio es la Escuela de Cadetes de Policía CNL Ramón Falcón. En sus inicios Lugano no tenía comisaría, el servicio policial dependía de la Comisaría 42º de Mataderos y debió esperar hasta el año 1945 para la instalación del primer servicio, que fue el Destacamento Sección 36ª con sede ubicada en Timoteo Gordillo 4488, y un año más tarde se inauguraría la Comisaría 48ª en Martiniano Leguizamón 4347.
También el escudo contempla los complejos urbanísticos anteriormente mencionados que otorgaron al barrio quizás la cuota más elevada de población y juventud -solo comparable con el asentamiento de las villas miserias-, experimentos arquitectónicos que profundizan la imagen del relegamiento estatal para con la zona sur.
Siguiendo la caracterización echa en el escudo aparecen las fábricas, éstas obedeciendo a un criterio de ordenamiento urbano, el eje sudoeste vertebrado por el Riachuelo, se conformó como área industrial metropolitana con sus consecuencias –las positivas y también las negativas- siguen afirmando este carácter popular del barrio y su clara discrepancia urbana con respecto al centro.
Finalmente ostenta el glorioso Autódromo Municipal de la Ciudad de Buenos Aires Oscar Alfredo Gálvez, inaugurado con la victoria de Don Juan Manuel Fangio el 9 de marzo de 1952, cabe mencionar que su construcción se dio en cuatro etapas: 1951, 1967, 1971 y 1972.
Estas fueron las características que se pensaron a la hora de definir el barrio con imágenes y se establecieron como escudo. Indiscutibles si se quiere, por rememorar con orgullo el pasado, con desenfado el presente y con naturalidad el futuro. Pero las podemos considerar absolutas, o nos invita a un ejercicio que como vecino realizamos inconscientemente cada vez que pensamos Lugano, formulándonos infinitas imágenes que caracterizan al barrio y lo hacen uno, la esquina, el vecino, las cosas simples de la cotidianidad que en cierta manera generan los referentes identitarios que conforman al luganense. Lo real puede convertirse en mítico de la misma manera que lo mítico puede tener efecto sobre la realidad. A manera de ejemplo, qué representación tendrán los habitantes de Lomas de Lugano, zona que ocupaba un ámbito central y que revistió una jerarquía social pero ésta condición fue desdibujándose desde los años 1950 hasta convertirse en un lugar casi marginal causado por la construcción de la autopista Dellepiane que condenó la zona a un aislamiento al fragmentarlos y dividirlos y que se vio agravado por la llegada de nuevos grupos sociales que son los que viven en la villa 20, en los recuerdos aparecen siempre las imágenes idealizadas que se rompen con la construcción de la Autopista y lo que siguió que fue la construcción de la villa. Una posibilidad diferente sería qué hubiera sucedido si se cumplía el plan regulador de 1960 que consideraba propicia la zona del Parque Almirante Brown para localizar el zoológico municipal ahora ubicado en Palermo, y qué ocurre con la destacable presencia de una de las sedes de la Universidad Tecnológica Nacional en el barrio.
Así cada habitante priorizará entre múltiples referentes que hacen al barrio, pero sobre todas las cosas esta complejidad, subrayada en principio, que corresponde a la tensión existente por la gran cantidad de gente, y que quizás no alcance a ser reflejada en un escudo pero que hace a la identidad, está ligada a la existencia de una gran cantidad de villas donde se encuentra una altísima densidad poblacional, con su creciente deterioro económico agravado por la falta de planes de vivienda accesibles, que hoy es un gran referente de la visión que los otros porteños tienen del barrio; y es allí donde podemos ubicar la ruptura de las viejas solidaridades en concordancia con la aparición de una población que vuelve tras ser expulsada por la dictadura militar logrando su radicación definitiva tras el decreto que firmó el Presidente de la Nación en la década de 1990 referido a la urbanización de las villas y entrega de tierras a sus ocupantes.
1-Barela, Liliana y Sabugo, Mario. “Buenos Aires. El libro del barrio. Teorías y Definiciones”. Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires. 2004.
2-Vicente, Cutolo., “Historia de los barrios de Buenos Aires”. Tomo II. Edit. Elche. Buenos Aires 1996.
3- Barela, Liliana. Buenos Aires. Voces Al Sur. Construcción de identidades barriales. Ministerio de Cultura. Cuaderno Nº 6. 2006
4- Historiando Lugano. Revista homenaje. 70 aniversarios.

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