La
figura de San Martín, no se agiganta por los laureles ganados en los campos de
batalla, ni por su estatura de libertador, sino por su personalidad, asociada a
valores que el país siente como propios.
San
Martín es, por antonomasia, el Padre de la Patria. Las estadísticas revelan que,
para el común de los argentinos, San Martín es nuestro héroe máximo; basta
simplemente con recordar nuestros festejos escolares para advertir el lugar que
ocupa en nuestro imaginario. No es objeto de discusión, como suelen serlo
Rosas, Rivadavia o Sarmiento. La valoración del personaje es unánime en todos
los sectores.
Don
José de San Martín es un personaje importante, valioso y elevado a la categoría
de mito, un ejemplo de “noble y grande patriotismo” tras la independencia de
los países de Sudamérica. Como sabemos, bajo el esfuerzo, la dedicación y por
supuesto la sangre que se vertió en el suelo americano, se construyeron las
naciones americanas.
Todos
sabemos que su ejército estuvo compuesto en su
mayoría por integrantes de los pueblos originarios, negros, arrieros y
campesinos. También que legó su sable a Juan Manuel de Rosas. Todas estas y
tantas otras acciones, que no serán desarrolladas en este discurso, permiten
que se lo admire por el conjunto de la sociedad argentina.
Pero lo que hoy remarcaremos, es que aparte de la instrucción
militar que recibieron de él mismo los que con él combatieron, para San Martín
fue sustantiva la formación de un espíritu independentista basado en, el
diálogo, las enseñanzas de normas de urbanidad, el cumplimiento y puesta en
práctica de valores humanos como medida urgente.
Por aquellos años, ardía en el pueblo argentino, el espíritu
de la Revolución, lo cual implicaba una transformación radical en el
pensamiento, así como una participación activa de todas las clases populares,
ignoradas hasta ese momento por el dominio colonial.
En la historia de la cultura popular argentina, estos
sectores populares dejaron su impronta a través de distintas formas de
expresión, que contribuyeron al conocimiento de la historia de la causa
emancipadora.
San Martín mantenía la convicción, instaurada por Mariano
Moreno y Belgrano, de que mientras no se transformara la vieja educación
conservadora, por otra de carácter liberal, no habría concientización en los
hombres para luchar por la propia libertad.
La educación no estaba al margen de esta ola revolucionaria en defensa de los pueblos sudamericanos.
También organizó la creación del Museo Arqueológico, con el objetivo de conservar piezas pertenecientes al Imperio Inca, sin ninguna importancia para la conquista así como viejas pinturas y esculturas donadas, y la preservación de monumentos; esto creía necesario para la revalorización y conocimiento de la cultura de los auténticos dueños de estas tierras.
La educación no estaba al margen de esta ola revolucionaria en defensa de los pueblos sudamericanos.
También organizó la creación del Museo Arqueológico, con el objetivo de conservar piezas pertenecientes al Imperio Inca, sin ninguna importancia para la conquista así como viejas pinturas y esculturas donadas, y la preservación de monumentos; esto creía necesario para la revalorización y conocimiento de la cultura de los auténticos dueños de estas tierras.
Al igual que en Perú, San Martín impulsó la creación de la
primera Biblioteca Pública Nacional en Mendoza, con donaciones de su vasta
biblioteca personal. Y en el Perú, entre otros tantos aportes fundacionales
para la educación, impuso en forma obligatoria la alfabetización de los negros
y aborígenes, al mismo tiempo que el aprendizaje de un oficio industrial para
una posterior inserción laboral digna. Todo esto absolutamente ignorado para la
educación del dominio colonial.
La
importancia, lo relevante del acto que hoy llevamos adelante, es justamente una
de las demandas que enunció el Gral. José de San Martín, y que los alumnos de
4to año enunciarán a continuación:
Ø “Al
americano libre le corresponde transmitir a sus hijos la gloria de los que
contribuyeron a la construcción de la patria.”
Ø “La ilustración y fomento de las letras es la
llave maestra que abre la puerta de la abundancia y hace felices a los
pueblos.”
Ø “La
biblioteca es destinada a la ilustración universal, más poderosa que nuestros
ejércitos para sostener la independencia.”
Ø “Deseo
que todos se ilustren en los sagrados derechos que forman la esencia de los
hombres libres.”
Ø “Para
defender la libertad se necesitan ciudadanos, no de café, sino de instrucción y
elevación moral.”
Ø Debemos
dar cuenta que la patria no se hizo sola y su trascendencia, según sus palabras
pretende que “la juventud forme las más fuertes columnas sostenedoras de la
libertad y del decoro nacional”.
Ø El mejor
gobierno, no es el más liberal en sus principios sino aquel que hace la
felicidad de los que obedecen empleando los medios adecuados a este fin.
Ø Conozca el mundo
que el genio americano abjura con horror los crueles hábitos de sus antiguos
opresores, y que el nuevo aire de libertad empieza a respirarse, extiende su
benigno influjo a todas las clases del Estado.
Ø Presencié la
declaración de la independencia de los Estados de Chile y el Perú: existe en mi
poder el estandarte que trajo Pizarro para esclavizar el imperio de los Incas,
y he dejado de ser un hombre público; he aquí recompensados con usuras diez
años de revolución y guerra. Mis promesas para con los pueblos en que he hecho
la guerra están cumplidas: hacer su independencia y dejar a su voluntad la elección
de sus gobiernos.
Discurso leído en el acto del día viernes 16 de agosto 2013 en la Escuela de Comercio N· 12 DE 21 "Juan XXIII". Prof. Emiliano Viviani